Crónicas del huevo socorrido

Felipe Ponce

Se dice entre los de mi familia, que no es de historiadores, que un grupo de revolucionarios llegaron a una casa o hacienda a pedir de comer amablemente. La señora de la casa quiso darles de buena manera, pero al ver el número de ellos y el número de huevos que tenía, consideró que tenía insuficientes huevos. Por lo tanto, para socorrerlos, es decir, darles de comer, improvisó este platillo, esponjando los huevos para que rindan más, y dándoles un rico sabor para que lo disfruten. Tras varios intentos fracasados…

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