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Las agencias calificadoras son, nominalmente, empresas que se dedican a poner una calificación a cualquier cosa que invita a inversionistas. La calificación alta, significa que es muy probable que al inversionista se le pague su dinero. La calificación baja, lo opuesto. La calificación “junk” o basura, quiere decir que es probable que el inversionista pierda su dinero. Muchas empresas reciben calificaciones de estas agencias, por ejemplo, Pemex. Desde que inició el gobierno de AMLO, las calificadoras han reducido gradualmente las calificaciones de PEMEX y de México, haciendo parecer que es arriesgado y poco atractivo invertir en México.

¿Las calificadoras dicen la verdad?

No. Desde el año 2008, se comprobó a nivel mundial que mienten, esto es porque necesitan dinero para comer, y son un negocio poco útil. Así que para ganar dinero tienen que recurrir a darle al cliente la calificación que quiera, si paga una cuota atractiva. Esto se dio a conocer en un escándalo que ocasionó una crisis de vivienda en Estados Unidos, en la que miles de inversionistas perdieron su dinero y personas perdieron sus casas, en un mercado que las calificadoras habían calificado como altamente confiable.

Son, textualmente, los chayoteros del medio de las inversiones. Son tan confiables como Callo de Hacha y Ricardo Alemán.

¿Entonces, es un peligro para México o para Pemex el tener malas calificaciones?

De ninguna manera. Como he mencionado, las calificadoras hicieron un ridículo internacional, así que los inversionistas serios y con experiencia (fondos de inversión billonarios con dinero para invertir en grandes empresas, o bancos que pueden hacer grandes préstamos) no toman en cuenta sus calificaciones. Evalúan caso por caso haciendo en forma independiente el trabajo que deberían hacer las calificadoras (¿o acaso usted estaría dispuesta(o) a prestar 3 mil millones de dólares a una empresa, solo porque otra empresa fraudulenta dice que es un préstamo AAA?).

Debido a las bajas calificaciones, ¿hay inversionistas huyendo de México o de Pemex?

Todo lo contrario. Pongámoslo así: si una empresa tiene bajas calificaciones, tiene qué ofrecer tasas de interés altas a bancos para pedir préstamos, porque los bancos lo ven como préstamos de alto riesgo. En estos momentos, grandes bancos mundiales están ofreciendo a Pemex el refinanciar sus deudas actuales con tasas de interés menores. Es decir, estos bancos han evaluado a Pemex en forma independiente y le han otorgado altas calificaciones. Una tasa de interés baja significa confianza en que la empresa pagará con seguridad sus deudas. Es decir, una tasa de interés baja equivale a una calificación alta pero dada por un banco confiable, no por una calificadora mentirosa.

En resumen, nadie que se considere un inversionista serio, toma en cuenta a las principales calificadoras estadounidenses. Seguirán haciendo el ridículo reduciendo las calificaciones de Pemex, mientras los inversionistas serios hacen fila para ofrecerle préstamos con tasas reducidas.

Para obtener más detalles:

Milenio reporta que en estos momentos hay más de 15 instituciones serias ofreciendo préstamos a Pemex con tasas reducidas. Leer los detalles en este artículo.

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, les dio pagos muy generosos a las calificadoras. Vaya, les dio chayote para que mientan. Leer los detalles en La Jornada.