Compartir artículo:

Este texto es la parte 1 de la serie titulada Malinchismo enfermizo. Puede leer las demás partes aquí:

Malinchismo enfermizo parte 1. Por amor a la nación, bájele

Malinchismo enfermizo parte 3. Algunas soluciones

Malinchismo enfermizo parte 4. Soluciones finales

Llevamos décadas escuchando que es muy importante exportar y no sabemos por qué. Al mismo tiempo, estamos importando productos y tecnología, aún sin saberlo (usted compra cosas en México que son importadas, o se fabricaron con maquinarias importadas); y al mismo tiempo, hemos entregado nuestros recursos para que nos los vendan extranjeros, es decir, usted compra cosas hechas en México por empleados mexicanos, de marcas que parecen mexicanas, hechas en fábricas con dueños extranjeros que son los que se llevan toda la ganancia, porque pagan a sus empleados sueldos miserables, y se fabricaron con materiales o ingredientes mexicanos. Es decir, viene un extranjero, toma cosas mexicanas, las vende a los mexicanos, y se lleva las ganancias a su país de origen. Es una importación disfrazada.

Los problemas que describí en la parte 1 y en el párrafo anterior, han generado lo que llamo una presión constante en el mercado mexicano. Significa que para sostener el ritmo acelerado de importaciones directas o disfrazadas que tenemos, y que el dólar no estalle hasta llegar a $24 o $30 pesos, tenemos que exportar bajo presión. No podemos permitirnos el dejar de exportar lo que sea: carne, frutas, verduras, madera, servicios, metales, mano de obra, servicios turísticos. La presión que tenemos para poder hacerlo, nos hace sujetos de abuso de empresas extranjeras que se aprovechan de nuestra urgencia. Ya expliqué en la parte 1 el serio problema de malinchismo que tenemos. Sumado eso a nuestra presión por exportar, más nuestra necesidad natural, real (no malinchista) de importar, crean muchas situaciones, como por ejemplo:

  • Empresas extranjeras diseñan productos con un defecto, que se venderán por miles y durarán poco tiempo después de vencida la garantía, fabricado con un costo bajísimo y vendido a precio elevado. A esto le llamo fraude estadístico, porque han literalmente creado un fraude en nichos de mercado en los que han detectado que no serán demandados. Le daré un ejemplo muy concreto, pero hay miles más: la empresa Ford vendió el automóvil Fiesta durante los años alrededor del 2008, con una pieza llamada “termostato” que traen todos los automóviles. Esta pieza estaba diseñada para descomponerse y no podía ser reparada. Al fallar la pieza, el vehículo se calentaba y era necesario dejarlo apagado (dejaba al usuario “tirado”). Es normal que un automóvil de nuevo lanzamiento tenga una pieza defectuosa y que en un año, el fabricante mejore esa pieza. Sí, es normal ¡Pero Ford ha fabricado el Fiesta desde 1976! Si usted piensa que la falla en miles de termostatos en México fue un accidente o un error inocente, le aseguro que se equivoca. Y esto mismo hacen con muchas otras piezas de muchos otros modelos de autos, además de muchos otros productos que no son vehículos, sin hacer un llamado a revisión (mejorar y reemplazar la pieza gratuitamente).
  • Le paso un dato de insider: ¿sabía usted que en todas las agencias automotrices, sí, dije todas, incluso en la que usted más confía, en donde fingen ser sus amigos, con frecuencia a la hora del mantenimiento automotriz, a una cantidad selecta de autos no les hacen absolutamente nada? Y no crea que las marcas japonesas son libres de este pecado porque de ninguna manera lo son. Anécdota sobre la inocencia de Toyota, autonombrada “la marca más respetada del mundo”. Cuando el CEO compareció ante el congreso de Estados Unidos por la muerte de varias personas porque los vehículos aceleraban solos y chocaban, confesó que “ante el crecimiento acelerado de la compañía, las prioridades se confundieron”. Por años, anunciaron ser una  empresa que se empeñaba en la calidad a nivel microscópico. Se convirtieron en una marca que prefería matar a sus clientes.
  • Le dije que exportamos mano de obra, esto es en las maquiladoras, empresas extranjeras que reciben partes importadas y exportan el producto terminado, armado por mexicanos que trabajan por un salario miserable. Es importante aclarar, que los productos ensamblados en maquiladoras con partes importadas no cuentan para México como si fuera mercancía exportada por empresas mexicanas. Simplemente no cuenta como exportación real, es otra cosa que tardaría en explicar. Lo que estamos exportando, es la mano de obra, los obreros que ensamblaron el producto.
  • Guerra de precios. El tener la balanza comercial siempre en nuestra contra, ha permitido el desarrollo de grandes empresas en el extranjero, que nos hacen el favor de vender sus productos aquí por medio de un “dumping legal”. Esto significa, que pagan sus costos fijos con lo que venden en su propio país, y pueden bajar mucho sus precios para vender en México, compitiendo contra empresas y fabricantes mexicanos. En algunos casos, hacen quebrar a empresarios mexicanos. En otros casos, los mexicanos simplemente obtienen ganancias mucho menores, con una gran tajada de nuestro producto interno bruto yéndose a vivir al extranjero. Le daré un ejemplo: Walmart, durante años, ha tenido una participación de mercado de entre 66% y 75% en supermercados nacionales en México. Significa que esta empresa estadounidense, desde hace años, se lleva la mayoría de ventas en México, mientras que todos los demás supermercados mexicanos, juntos, se llevan una pequeña minoría. Walmart incluye las tiendas Sam’s Club, Superama y Aurrerá, todas son estadounidenses y parte de WalMart.

Estas técnicas empleadas por empresas extranjeras atrapan al mexicano, que tiene que gastar constantemente para poder mantener el ritmo de importaciones, pero también ha generado un ambiente laboral extremadamente competitivo, en el que los mexicanos nos tenemos que pisotear unos a otros para salir adelante. Es decir, para poder tener una vida cómoda, más mexicanos que emprenden su negocio tienen que pagar sueldos miserables y explotar a sus trabajadores, incumpliendo las leyes laborales, para poder comprar cosas para su casa en WalMart, y poder comprar refacciones defectuosas para sus vehículos, ya no hablemos de salir de vacaciones al extranjero. Y esto en gran parte se debe a que, simplemente, no disfrutamos de una liquidez normal como nación porque cada vez que el dinero da vueltas en México, una buena tajada se va a naciones extranjeras.

Y es cada vez más difícil seguir dándole vueltas al dinero en México. Esto explica los índices que ya son conocidos sobre la vida de las empresas mexicanas, que son datos conocidos por separado pero que nadie entiende en su conjunto: la mayoría de empresas mexicanas quiebran antes de 5 años, entre 75% y 97% de los mexicanos (no se sabe exactamente la cifra, hay diferentes estudios) que nacen pobres mueren pobres, solo aproximadamente el 30% de los mexicanos tendrán una pensión en su vejez aparte de la universal, y en general, todo tipo de indicadores de bienestar de los mexicanos están en pésimos lugares comparándolos no con los países más ricos del mundo, no, ¡sino con los más pobres!

Las soluciones que propondré en los siguientes artículos no consisten en un boicot a empresas extranjeras. Más bien, creo que necesitamos revalorar mucho más a nuestro país, a la gente que vive en él, y el esfuerzo que hacen. Ese es uno de los grandes secretos de otros países más ricos, los ciudadanos valoran a su país y compran más cosas hechas en él que las que compramos nosotros hechas en el nuestro. Como dije anteriormente, el comercio internacional no es malo (aunque en estos artículos no comentaré de sus bondades, no es el tema) cuando se realiza en forma equilibrada.