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Este texto es la conclusión de la serie titulada Malinchismo enfermizo. Puede leer las partes anteriores aquí:

Malinchismo enfermizo parte 1. Exceso de malinchismo

Malinchismo enfermizo parte 2. Nos están viendo la cara

Malinchismo enfermizo parte 3. Algunas soluciones

En los textos anteriores creo haber demostrado que nuestro país padece de un amor apasionado y desmedido por las cosas extranjeras, aún más de lo que podemos pagar. También mencioné en repetidas ocasiones que estos textos no son un llamado al boicot comercial, por el simple hecho de que es imposible: la globalización ha hecho que muchas de las cosas que adquirimos, provienen de diferentes países que se han entrelazado. A veces, es imposible determinar qué cosa es más mexicana.

Le daré un ejemplo: la dueña mexicana de Grupo Modelo (fabricante de cerveza Corona), vendió su empresa a la cervecera extranjera Anheuser-Busch InBev. Esto significa que las ganancias por venta de cerveza Corona en México, que antes iban al bolsillo de esta empresaria mexicana, ahora van a parar al bolsillo de los dueños extranjeros, en Bélgica. Cada vez que usted compra cervezas de Grupo Modelo (como la cerveza Corona), está usted enviando una pequeña cantidad de dinero a Bélgica. Pero antes de ir a Bélgica, parte de lo que usted pagó se queda en México y se usa para pagar a empleados mexicanos que distribuyen y fabrican la cerveza. Es decir, a pesar de ser una empresa extranjera, una parte de lo que usted paga se queda y se distribuye en México. Pero seamos claros: no es lo mismo que si la empresa fuera 100% mexicana. La venta de esta exitosísima cervecería mexicana no era necesaria.

Ahora le daré otro ejemplo de empresa 100% mexicana, o que se hace llamar así. No diré el nombre de esta empresa, pero le comento que muchas más están en situación idéntica, así que esta es la historia de muchos empresarios mexicanos, no uno. Un emprendedor mexicano pone su empresa en México, sus ganancias se quedan en México, vende productos con una marca mexicana (logotipo y nombre inventados en México), pero todos los productos son fabricados en China e importados a México. El fabricante en China solamente pone a los productos la etiqueta con el logotipo de la marca mexicana. El empresario mexicano tiene empleados que venden y promocionan el producto en México, les paga sueldos, y las ganancias se las queda en México. Pero también, al comprar uno de estos productos, usted está enviando una cantidad de dinero a China, que es lo que el empresario gasta en comprar sus productos en ese país. En algunos casos, esto se hace cuando no hay otra empresa mexicana y no se sabe cómo fabricarlo en México, o los únicos fabricando en México son empresarios extranjeros. Así que esta empresa 100% mexicana, también saca dinero de nuestro país. 

¿Cuál de los dos casos es peor? ¿Una empresa extranjera fabricando en México, o una empresa mexicana importando de otro país? No hay respuesta correcta. Dependiendo de su margen de utilidad, una puede enviar al extranjero mucho más dinero que la otra, y no tenemos forma de saberlo sin mirar sus libros contables. Así que no hay solución perfecta, ni queriendo, para reparar nuestra balanza comercial, tan dañada por nuestro malinchismo enfermizo. Es imposible que usted investigue a profundidad a las empresas fabricantes de todo lo que compra.

Pero sí hay una solución práctica y sencilla: tenga la mayor preferencia posible por productos y servicios mexicanos. Lea algunas, si no todas, las etiquetas de sus productos antes de comprar. Elija lo mexicano, sueñe con México, pasee en México, viaje a México. Ame a este país y demuestre ese amor lo más posible con su bolsillo. No hay más que eso. Si muchos mexicanos hacemos esto, poco a poco el dólar bajará, y comprar cosas extranjeras que son verdaderamente necesarias porque no hay en México, será más barato para nosotros. Comprar maquinaria para producir cosas de mejor calidad en México también será más fácil. Tener un mejor sueldo, más clientes para nuestros negocios, y todo aquello que siempre hemos querido, todo, todo, será mucho más fácil.

Le dejo algunas reflexiones personales que podrían ayudarle si ha decidido emprender este fácil viaje hacia la preferencia por lo mexicano:

  • ¿Se ha dado cuenta de que cuando entre amigos preguntamos a qué lugar soñamos con ir, todos responden con ciudades extranjeras? Oiga, viajar al extranjero es mucho más caro que viajar a destinos mexicanos, y nuestro país tiene todo lo necesario para que disfrute sus vacaciones al máximo. Personalmente, hay una ciudad mexicana, que ni siquiera es turística, que es mi destino de viaje favorito.
  • ¿Cuál es su marca favorita de pantalones de mezclilla, ya sea para usted o su familia? ¿Es Levi’s? La mía es Furor, 100% mexicana (fabricada en México por dueños mexicanos). Usando esta marca tuve una infancia y adolescencia bastante felices. También la marca Yale es mexicana.
  • Varias de las marcas que usted conoce desde su infancia y siempre creyó que son mexicanas, en realidad son extranjeras: mayonesas Hellmann’s y Kraft, productos enlatados Del Monte. Usted se dará cuenta viendo las etiquetas de vez en cuando. ¿Qué marca de enlatados y mayonesa es 100% mexicana? La Costeña.
  • Si usted no sabe lo suficiente sobre una empresa o no tiene tiempo de investigar esas cosas, o es lo que le queda más cerca de su casa, no se angustie, compre lo que necesite. En mi pueblo, por ejemplo, solamente existen marcas de cerveza fabricadas por Cervecería Modelo, y son las que compro.
  • No se meta en peleas por este tema. En mi humilde opinión, he tachado nuestro malinchismo como enfermizo porque creo sinceramente que lo es. Podría hacer enojar a alguien por sugerirle que deje de comprar cosas extranjeras.

Como puede ver, no se requiere gran cosa, solo un cambio cultural y de enfoque. Cuando hayamos extirpado esta enfermedad social, es posible que muchos empresarios mexicanos cuyo sueño era poder vender sus empresas exitosas a otras empresas extranjeras, se arrepientan, y ellos mismos, u otros mexicanos, compren esas mismas empresas, o incluso compren a las empresas extranjeras. No es imposible, el dueño de Bimbo, por ejemplo, lleva años expandiéndose en el extranjero, comprando marcas y fábricas extranjeras de pan, y trayendo a México un poco de la ganancia de las ventas de esos panes en todo el mundo. Carlos Slim y CEMEX han hecho lo mismo, así como muchos otros empresarios mexicanos. Pero comparándose con la cantidad de mexicanos que vendieron sus empresas a los extranjeros, la situación está desequilibrada. Necesitamos que entre más dinero, aún cuando la balanza comercial esté temporalmente a nuestro favor. El problema está lejos de ser resuelto. Espero que estas palabras le ayuden a dar algunos pasos.