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Le cuento dos anécdotas, la primera de ellas para ilustrar por qué digo con frecuencia que ningún gobierno del mundo es un buen ejemplo para México y tenemos que desarrollar el modelo mexicano de buen gobierno. Amazon no pagó ni un dólar de impuestos por su ejercicio fiscal del año 2018, a pesar de ser la empresa más grande del mundo. Esto se debe a que ha aprovechado estrategias legales que permiten a ciertas empresas grandes el evitar declarar ingresos, o cancelar impuestos debido a algún concepto. De hecho, se le entregaron $129 millones de dólares (no pagó impuestos, recibió dinero de los impuestos). Actualmente su dueño, Jeff Bezoz es el hombre más rico del mundo y no necesita ninguna ayuda para evitar pagar sus impuestos. Esto que comento no es ninguna anormalidad en Estados Unidos, es completamente legal gracias al código fiscal, que es el conjunto de leyes que dictan por qué se pagan y por qué no se pagan los impuestos. Las más grandes empresas pueden contratar equipos de abogados para revisar ese código a fondo, elaborar listas sencillas con instrucciones para pagar menos, y pueden trabajar con la tranquilidad de que siguiendo una serie de pasos simples, podrán lucrar a lo grande sin pagar impuestos o pagando muy poco. Este código fiscal fue publicado en 1926 y era del tamaño de una Biblia grande. Poco a poco se fueron incluyendo reglas más complicadas y actualmente es del tamaño de una gran enciclopedia. Obviamente, no cualquiera puede pagar un equipo de abogados para analizarlo a profundidad, ni nadie debería de hacerlo, ya que el pago de impuestos es importante para el bienestar de un país.

El otro ejemplo es mi caso personal; después de que comencé a presentar mis propias declaraciones de impuestos sin ayuda de un contador público, recibí una notificación del SAT que usaba un lenguaje bastante difícil de entender; parecía indicar que uno de los conceptos declarados (cuyo nombre ahora no recuerdo pero no era ISR ni IVA) estaba incorrecto. No me cobraban ninguna multa, pero tuve que volver a presentar la declaración anual de ese año, revisando todas mis declaraciones mensuales y estados de cuenta, corregí algunas cantidades que efectivamente eran incorrectas y en realidad no pagué nada más (no había ocultado ingresos al SAT). Pero esta experiencia y otras anteriores me han demostrado que el lenguaje fiscal utilizado en México no es tan fácil de entender; es un sistema diseñado para que contrates a un contador público, o para que si te dedicas a una rama diferente a la contabilidad, pases un mal rato. Debo confesar, a pesar de ser AMLOVER, que un logro importante de Enrique Peña Nieto fue mejorar un poco el sistema de declaración de impuestos en línea, lo cual facilita a muchos mexicanos el pago de impuestos sin contratar a un contador.

El escándalo de las condonaciones, que ya había pasado antes

En los primeros dos días de octubre de 2019, estalló el escándalo en medios de comunicación por “condonaciones” realizadas por el SAT que suman más de $100 mil millones de pesos entre 2007 y 2018. Pero para causar sensacionalismo se englobaron en el término “condonaciones” diferentes actos realizados por el SAT, como condonaciones, regularizaciones, anulaciones, desistimientos y cancelación de multas entre otros. Esto resultó en este encabezado de quien considero una propagandista velada del PAN, Carmen Aristegui, señalando a Yeidckol Polevnsky, presidenta del partido Morena, como beneficiaria por la condonación de $16 millones de pesos en impuestos. Esto es lo que publicó el portal de Aristegui:

Con el fin de aclarar que la señora Polevnsky no tiene nada que ver con las conductas antisociales, criminales e inmorales de saqueo cometidas por otros personajes señalados por medios de comunicación más serios, me permito comentar brevemente el caso de ella y los diferentes conceptos que fueron publicados en este escándalo mediático. Sugiero al lector tener paciencia antes de molestarse incluso con políticos del PRI o del PAN, o artistas afines a ellos, ya que no todas las personas que fueron publicitadas incurrieron en alguna irregularidad, teniendo, en algunos casos, todo el pago de sus impuestos al corriente.

El caso de Yeidckol

La explicación de Yeidckol es bastante común, razonable, y también la he vivido personalmente (pero esa es otra historia): su contador omitió darla de baja de una actividad económica, y adicionalmente hubo errores contables que ella desconoce (una posible persecución política) durante un año en el que ella ni siquiera trabajó. En casos como este, que son altamente frecuentes y sistemáticos en México, basta con que el ciudadano realice una declaración anual corregida y explique qué es lo que ocurrió, para que el SAT cancele todos los conceptos de cobro. Por cierto, dije que esto es sistemático en México porque fue una estrategia inventada por Ernesto Zedillo para mejorar los ingresos del SAT, el inventar fallas, notificar al ciudadano que debe algo al SAT, apostar a que está muy ocupado y con gusto pagará la multa o impuesto para resolver el problema rápido en lugar de revisar su declaración y pedir una revisión al SAT, junto con la cancelación de la multa.

Pero la realidad es esta, no hay que satanizar a nadie que haya recibido descuentos del SAT ya que como digo, muchas veces son ciudadanos que sí están cumpliendo con el pago de sus impuestos, y seguramente muchos de los personajes publicados ayer están en esta situación, pero no todos . Lea la explicación de Yeidckol en SinEmbargo.

Dado que los medios están utilizando la palabra “condonación” indiscriminadamente, intentaré traducir brevemente diferentes casos para el público en general, aclarando que no soy contador y mi intención no es definir contablemente los conceptos correctos, sino explicarlos en lenguaje común para que se entienda en qué estado está cada persona, cuando usted lea artículos serios, que digan la verdad.

Condonación directa (por ser cuate). Esto es lo que se hacía en sexenios anteriores con los millonarios amigos de los expresidentes. En este texto enlisto a muchos de ellos. El único requisito para obtener este beneficio era no querer pagar impuestos, así que los impuestos correctamente declarados se le perdonaban a la empresa, únicamente por ser amigos del presidente. El pretexto era que usarían ese dinero para invertir y generar muchos empleos, pero no lo hicieron, lo que les permitió llevar su riqueza a niveles estratosféricos. Obviamente, para disfrutar de este lujo había que darle un porcentaje del impuesto a algunos funcionarios.

Regularizaciones (quitar la multa). Ya expliqué que el mal cobro del SAT es parte de una estrategia; en este caso, se notifica al ciudadano que tendrá que pagar una multa por un error en su contabilidad. Si el ciudadano corrige sus declaraciones y solicita que le quiten la multa, o incluso lo solicita sin corregir nada, es posible que el SAT se la cancele toda o una buena parte de ella. El objetivo es que pague sus impuestos, y en muchos casos los errores son mínimos o no los hay, son errores del SAT; por eso recomiendo tampoco satanizar a quien se le quitó una multa.

Desistimientos. El ciudadano pudo o no cometer una irregularidad y es demandado por el SAT, pero el ciudadano gana el juicio o no hay elementos suficientes para que gane el SAT, por lo que el ciudadano solicita al juez que desista, es decir, que se termine el juicio; cabe señalar que muchos de estos juicios también son por irregularidades mínimas o falsas, y por las que se crean multas estratosféricas, por lo que no es inusual que tras un desistimiento, desaparezca una “deuda” enorme por un impuesto que el ciudadano nunca debió pagar, o que debió pagar muy poco.

Estos casos, cuando no se describen las circunstancias de cada caso y se habla solamente de la cantidad por persona, suenan como una bomba. Los medios deberían publicar una lista de cuánto dinero realmente adeudado por el ciudadano fue perdonado por el SAT, y por qué motivo.

Pero en conclusión, de ninguna manera considero a Yeidckol comparable con una mafia a la que se le regalaron $400 mil millones de pesos por ser amigos de los expresidentes. No amigos, no es lo mismo, para nada es lo mismo.

Corolario: en este hilo de Twitter comparto algunas historias de errores contables de la vida real.