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Este texto es una propuesta de solución ante un problema que considero grave y un chantaje de grandes empresarios contra la economía mexicana, problema que describo en el texto Contra la desinversión.

El concepto neoliberal de estímulo económico negativo se ha usado en México con bastante éxito para hacer el mal. Véalo como un arma: en manos de un buen guardia nacional, es buena. ¿En qué consiste? Antes de explicarlo para bien, un ejemplo de cómo lo usan para el mal. Se usa para dar premios a los empleados, que consisten en NO quitarles dinero de su sueldo a cambio de lograr algo. Ejemplo, en Walmart, hace años, descontaban $1 por cada minuto de retraso en la hora de entrada de los empleados. Así, si el empleado llegaba siempre a tiempo, recibía sueldo completo. Si llegaba minutos tarde de vez en cuando, recibía un poco menos dinero. Los sueldos de por sí eran bajos, así que por el miedo de perder poquitos vitales pesos, se esforzaban muchísimo para siempre llegar a tiempo. Una negociación perder/ganar, ya que la recompensa era únicamente para la empresa, los empleados permanecían en la pobreza.

¿Cómo podría ésta técnica tan cruel detonar la inversión, generar riqueza y ayudar a grandes empresarios y empleados por igual, a ganar mejor y con más justicia?

Ahora otro ejemplo para mal, antes de convertir esto al bien: el estímulo positivo para el mal. A veces sí se debe apoyar ciertas industrias, en casos que son fáciles de identificar: son muy necesarias y es imposible que tengan éxito. Un ejemplo para bien: el programa Sembrando Vida, que generará riquezas en el futuro, pero en el presente era imposible lograrlo sin la intervención del gobierno. El ejemplo para el mal que daré, es la condonación fiscal que hicieron Felipe Calderón y Peña Nieto. Cuando se eliminan impuestos a una empresa, siempre debe ser con una condición estricta: por ejemplo, gastar todo el dinero del impuesto en generar empleos. De esta manera crece el consumo y la economía. En el caso de Calderón y EPN, el perdón fiscal se hizo a sus amigos sin condiciones claras y, en mi humilde opinión personal, a cambio de una jugosa mordida. Esto quitó dinero al gobierno y no generó empleos, porque no se realizaron las inversiones necesarias. Fue únicamente para enriquecerse rápido. Esto significa, que una tajada del crecimiento de las más grandes empresas de México, se debe al perdón de impuestos que acumularon y no invirtieron.

Como expliqué en el texto Contra la desinversión, esto es una especie de chantaje, ya que sirve de palanca para presionar al gobierno para realizar cambios que ellos quieran, por ejemplo, volver a perdonarles los impuestos, o como se vio en meses anteriores, tratar de revertir una reforma fiscal a la que Coparmex llamó “ley gandalla”; como AMLO no está dispuesto a ceder en ninguna medida que implique injusticia social, ellos deciden posponer sus inversiones por un tiempo. Esto significa que hay jóvenes (o incluso adultos mayores) buscando empleo y no encontrándolo, menores ventas en muchos negocios. Vaya, menor circulación de dinero y menor crecimiento económico. En el 2019, el crecimiento económico anda alrededor de 0.1%, a pesar de que considero que AMLO ha tomado decisiones altamente efectivas para forzar la circulación de efectivo. Simplemente, para que detone, los grandes empresarios tienen que poner su dinero a circular. Claro,  nada los obliga, es su dinero, propiedad privada. A usted nadie le obligaría a gastar sus ahorros en ningún negocio.

Mi idea del estímulo negativo para grandes empresas

Esta idea se me ocurrió después de escribir el texto Contra la desinversión. Consiste en dar a los empresarios un estímulo negativo para invertir y generar empleos. Le comento que Bernie Sanders tiene planeado, en Estados Unidos, crear un “impuesto a los ricos”. Básicamente, después de cierto límite muy elevado (no $48,000 pesos mensuales, no, sino mucho más alto), personas y empresas que ganen muchísimo, pagarían impuestos mucho más elevados que los actuales (por cierto, Amazon pagó $0 de impuestos por el año 2018).

En México, propongo que después de contar con un monto de efectivo disponible en una gran empresa, que asegure su permanencia, operatividad y ganancias, se le ofrezcan dos opciones: o invertir el sobrante agresivamente en territorio nacional generando empleos, o pagar un impuesto mucho más elevado que las tasas actuales. Cabe señalar que al elegir la primera opción, nuestra economía detonaría a tal grado, que se generaría un ciclo económico que aumentaría las ganancias de esas mismas empresas. Pero al año siguiente, se enfrentarían a las mismas dos opciones. Y así, sucesivamente; cada año, aumenta la ganancia, el consumo, la estabilidad en generación de empleo, disminuye el riesgo para las empresas, que contarán con un flujo constante de clientes a largo plazo.

Sí, suena bastante idealista, solo le comento una frase de AMLO en la mañanera “soy un idealista”.