Evitemos que colapse el sistema de salud mexicano

Dra. María Luisa Soriano en la conferencia vespertina del gobierno de México
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La pandemia por COVID-19 ha obligado al gobierno de México a tomar medidas rápidas para mejorar el sistema de salud pero no en general, sino enfocado en atender a los pacientes con esta enfermedad. Hoy explicaré el riesgo del colapso del sistema de salud desde otro punto de vista.

Existe el fenómeno llamado “colapso de las abejas”, que sufren los productores de miel. Consiste (y pasa cada vez más) en que de un día para otro todas las abejas de una colmena desaparecen. No se sabe si mueren en el campo o simplemente escapan, pero lo que sí se sabe es que en números, están avanzando hacia su y nuestra extinción.

Desde hace meses, no desde ahorita, muchos médicos del país han manifestado su malestar por la pandemia del COVID-19. Algunos han incluso renunciado al no soportar las nuevas condiciones de trabajo.

Pero recientemente los pronunciamientos son más claros en el sentido de que están fatigados.

Para que usted entienda, ya no solo piden que nos cuidemos por nuestro bien, sino porque están llegando a un límite, tanto de capacidad hospitalaria como de energía para atender pacientes con COVID-19.

Este tipo de señales en el mundo laboral los pueden llevar a un agotamiento que al menos temporalmente, puede llegar a ser incapacitante.

Esto significa que podemos orillar a grupos de médicos y enfermeras a renunciar en masa o a simplemente incapacitarse por adquirir una o más enfermedades laborales, como el “burnout” o fibromialgia, enfermedad que padezco (nunca les he contado qué activó está enfermedad en mí. Adivine: pasé un mes con 2 empleos de tiempo completo), entre otras posibles enfermedades laborales. El cuerpo humano no está hecho para trabajar como un robot, ni deberíamos asumir que nuestro personal médico lo va a poder hacer en forma ilimitada.

Recuerde las indicaciones del Dr. López-Gatell: desde hace meses se nos pidió “aplanar la curva” con la meta de no saturar nuestros hospitales. Son inevitables los contagios, pero lo que buscamos es siempre contar con capacidad para poder atender pacientes con COVID-19. Aunque el gobierno invirtió en camas y respiradores, esos recursos no son ilimitados, ni el capital para expandir más esa capacidad lo es. El plan para combatir el COVID-19 siempre se nos presentó como un trabajo en equipo. El gobierno jamás nos ofreció que podría encargarse de todas las consecuencias si no cooperamos para aplanar la curva.

Si todos cooperamos, podemos mantener nuestro bienestar, el de nuestros empleados de salud y volver a la normalidad dentro de unos meses, ya que se acercan las campañas de vacunación masiva. Estamos viendo la luz al final del túnel, no retroceda hacia la oscuridad.

Ahora dejaré que hablen ellos. Le pido que compare lo que dicen ahora con lo que decían hace meses, al inicio de la pandemia.

 

Recuerde a las abejas y lea: “estamos al borde del colapso”, “estamos agotados”.

 

“Saturados en cuanto a camas” pero aparte “estamos al límite”, “cansados física y mentalmente”, “punto crítico”.

 

“Nos están matando de cansancio”.

 

Pide AMLO cuidarnos todos y “que se tome en cuenta que ya es mucha la fatiga de los médicos, de las enfermeras”.

 

 

“Mis compañeros están agotados”, “No solo llevan marcas en la cara, llevan marcas en la piel, llevan marcas en el alma”.

 

Gracias por su comprensión, cuídese mucho.

 

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